Marco Lari

Nacimos para amar, compartir, hacer que sucedan las cosas, nacimos para potenciar nuestras habilidades y engrandecer lo más maravilloso que hay en el mundo...
 

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Cotopaxi 5,897msnm

April 25, 2017

Expedición Ecuador

 

 

El plan era subir el Chimborazo (6310 msnm) la montaña más alta de Ecuador, para registrar la primera cima del 5x5 que queremos completar con José Carlos Gutiérrez, más conocido como Doc (las 5 más altas de Sudamérica, las 5 más altas de Perú, las 5 más difíciles del Perú y no recuerdo que otras 10...) y luego, si nos alcanzaba el tiempo, ir por el Cotopaxi (5897 msnm).

 

El guía ecuatoriano nos comentó la noche que llegamos a Quito que las condiciones del "Chimbo" no estaban buenas y los montañistas no estaban llegando a la cumbre, nos recomendó tratar primero el "Coto" como para aclimatar. Eso sí, nos dijo, a esa montaña le decimos la “rompecorazones”, por sus largas y empinadas cuestas (entre 45 y 60 grados); nos convenció cuando nos mostró las fotos del cráter.

 

 

Salimos al día siguiente hacia la montaña, parando en un pueblito serrano para comprar provisiones y almorzar; de allí fuimos hacia el Parque Nacional del Cotopaxi, quedándonos impresionados con la carretera que nos llevaba (nos llevamos muchas gratas impresiones del Ecuador). El auto llega hasta un punto cercano al Refugio “José Ribas” a 4800 msnm, desde allí caminamos unos 45 minutos, en una cuesta bastante pronunciada y porteando nuestras mochilas; ya esa aproximación empezó a "rompernos el corazón"...

 

Cenamos algo ligero a las 5pm y nos fuimos a descansar para salir a las 11pm a tratar de hacer cumbre. El Doc se sintió mal desde la tarde y no pudo descansar, decidió no salir... buena decisión.

 

Salí con Alberto y Juan Carlos (el guía ecuatoriano que nos acompañaba), cruzamos rápidamente la morrena y nos pusimos los crampones y encordamos para iniciar el ascenso. La primera pared nos tomó como 2 horas pero avanzamos a buen paso, pasando otras cordadas que habían salido antes que nosotros. Después de esa pared viene una corta zona de hielo y piedra y de allí otra pared bastante pronunciada antes de llegar a la arista que cruza una gran formación rocosa (Yanasasha), para cuando llegamos allí, ya el clima estaba muy malo, el viento soplaba tan fuerte que, literalmente, teníamos que clavar bien los pies al piso para mantenernos de pie... cada paso costaba y el ruido del viento era impresionante; más impresionante eran los cambios de clima cada vez que pasábamos de una cara a otra en la saliente, una suerte de zig zag por las aristas que hacían que un segundo estés en una tormenta de nieve y luego en una calma y silencio total... alucinante!

 

Como a las 5:30 am, después de otra pared mas, que por partes parecía que tuviera más de 60 grados de inclinación, Juan Carlos se dio la vuelta y nos dijo: "Felicitaciones, han llegado a la cumbre del Coto, vámonos de regreso"…sin ver más allá de nuestras espaldas, Alberto y yo buscamos nuestras cámaras de foto para capturar aunque sea nuestras caras, pero ninguna encendió, estaban congeladas! No había duda que teníamos que bajar al toque, y rápidamente pues el clima empeoraba cada segundo, el viento helado congelaba todo y estábamos ya cubiertos de hielo. No hubo mayores preparativos, solo el "pisen seguros y sin miedo y bajemos rápido"... yo sabía lo empinadas que son esas paredes y ahora tendría que bajarlas a ciegas y de frente, ni siquiera en rapel... de corbata!

 

Llegamos al refugio como a las 8:30 am y a Quito como a las 12pm; para mí, más que rompecorazones, esa montaña es rompe piernas!

 

No nos costó mucho decidir volver al “Coto” en vez de intentar el “Chimbo”, yo quería experimentar la vista desde su cumbre, como la había visto en fotos, y el Doc tendría otro chance para hacer la cumbre.

 

Salimos hacia allá nuevamente el domingo temprano, llegamos al Refugio un poco después del medio día y pudimos descansar bien durante la tarde. Salimos nuevamente a las 11pm, había un viento bastante fuerte pero el cielo estaba despejado, se veían un millón de estrellas…

 

Yo salí con Alberto y el Doc con Joaquín, el guía ecuatoriano que nos acompañó esta vez.

 

Avanzamos rápido, pasando nuevamente a las cordadas que salieron antes. A mitad de camino Alberto me dice: “si seguimos a este ritmo, bajaremos casi 1 hora nuestro tiempo de ascenso anterior”, como si supiera lo competitivo que soy… de allí no paramos más que una vez para tomar agua… Ya hacia la última pared, yo estaba destrozado, realmente no sabía de dónde saldría el siguiente paso que daría, solo daba el paso. Llegamos a la cumbre a las 4:20 am; 1h10m menos que la primera vez, estábamos felices; sin embargo, teníamos que esperar a que amanezca…faltaba 1 hora y estábamos a unos cuántos grados bajo cero, mientras asciendes no se siente tanto el frío, pero una vez parado, te congelas!

 

Nos guarecimos detrás de una pequeña grieta que da al cráter del volcán pero no era suficiente, corría mucho viento helado; decidimos bajar al collado y nos sentamos allí a esperar, estábamos un poco más protegidos pero igual muertos de frío, aplaudiendo de rato en rato para que no se nos congelaran las manos, yo tenía 3 pares de guantes puestos. Como 25 minutos después pasó por nuestro lado la segunda cordada que haría cima, apenas vimos sus luces frontales acercarse, Alberto empezó a silbar una melodía, lo haría después cada vez que se acercaba otra cordada… un rato después éramos ya como 10 personas agrupadas en el collado y protegiéndonos del frío.

 

Amaneció a las 5:20am, no tengo palabras para describir la sensación y la vista, vean Uds. las fotos e imaginen estar allá, en silencio mirando el cielo alumbrarse con luces amarillas y naranjas bajo sus pies…

 

Grandes retos nos dan grandes satisfacciones, todas las cimas están a  nuestro alcance si solo seguimos escalando.

 

 

 

 

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